Exmilitares en empresas de seguridad privada, una apuesta estratégica

Militares en seguridad privada

España tiene más de 9.000 militares profesionales que cada año se ven obligados a abandonar las Fuerzas Armadas al cumplir los 45 años. No por incapacidad. No por falta de rendimiento. Por ley.

La Ley de Tropa y Marinería establece que el personal de tropa y marinería finaliza su compromiso de larga duración al alcanzar esa edad, pasando a la situación de Reservista de Especial Disponibilidad (RED). Una figura que, sobre el papel, garantiza disponibilidad para ser reactivados. Pero que en la práctica equivale a un despido encubierto con una asignación mensual de 725 euros.

El resultado es demoledor: según datos de 2024, más del 60% de estos reservistas está en situación de desempleo. Más de 4.400 personas con formación militar de alto nivel, experiencia en situaciones de presión extrema y disciplina probada durante décadas… en el paro.

Formación militar aplicada a la seguridad privada: competencias clave

Un militar que sale de las Fuerzas Armadas a los 45 años no es alguien al que haya que formar desde cero. Es exactamente lo contrario.

Durante su carrera ha adquirido competencias que muy pocos civiles poseen:

  • Gestión del riesgo y toma de decisiones bajo presión. Han operado en entornos donde el error tiene consecuencias reales e inmediatas.
  • Disciplina operativa y respeto por los protocolos. Saben que los procedimientos existen por una razón y los aplican con rigor.
  • Trabajo en equipo y cadena de mando. Han desarrollado toda su carrera en estructuras organizativas exigentes.
  • Capacidad de observación y análisis de situaciones. Una habilidad fundamental en cualquier contexto de seguridad.
  • Resistencia física y psicológica. Entrenados para mantener el rendimiento en condiciones adversas durante periodos prolongados.
  • Manejo de armamento, comunicaciones y sistemas de seguridad. Conocimientos técnicos directamente aplicables al sector privado.

A los 45 años, además, cuentan con algo que no se puede enseñar en ningún aula: experiencia real acumulada.

Reservistas de Especial Disponibilidad y el sector de la seguridad privada

Mientras miles de exmilitares buscan trabajo, el sector de la seguridad privada en España afronta un reto creciente de escasez de personal cualificado. Las empresas del sector buscan perfiles con formación sólida, capacidad de respuesta y credibilidad ante el cliente. Exactamente el perfil que ofrece un militar que ha completado su etapa en las Fuerzas Armadas.

El Ministerio de Defensa lleva años intentando abordar esta realidad. Existen acuerdos con la Guardia Civil, la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera que reservan un porcentaje de plazas para este colectivo. También existe el proyecto Es Tu Fuerza, impulsado junto a la CEOE. Pero los resultados son insuficientes: en 2023, con 110 empresas participantes, se ofertaron apenas 88 vacantes para más de 900 candidatos.

La demanda supera ampliamente la oferta. Y el sector de la seguridad privada tiene una oportunidad real que todavía no está aprovechando.

Por qué contratar exmilitares en empresas de seguridad privada

No existe sector más alineado con la formación militar que la seguridad privada. Las competencias son transferibles de forma casi directa: vigilancia, control de accesos, gestión de incidencias, protección de instalaciones, respuesta ante emergencias, coordinación con fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Un exmilitar no necesita aprender la actitud. Ya la tiene.

Lo que necesita es una empresa que lo reciba con un proceso de habilitación adecuado, lo integre en su estructura y le permita aplicar lo que lleva años desarrollando. El retorno para la empresa es inmediato: menor necesidad de formación básica, mayor fiabilidad operativa y un perfil que transmite confianza al cliente.

 

TASP Seguridad apuesta por el talento militar en Baleares

En TASP Seguridad, empresa de seguridad privada integrada en Grupo Cabanach y referente en Baleares desde 1968, llevamos décadas trabajando con profesionales comprometidos con la excelencia en la protección de personas, instalaciones y empresas.

Creemos firmemente que el capital humano formado en el ámbito militar no puede ni debe desperdiciarse. España no puede permitirse el lujo de tener a miles de profesionales altamente cualificados mientras el sector privado busca talento que no encuentra.

La integración de exmilitares en empresas de seguridad privada no es solo una solución laboral justa. Es una decisión estratégica inteligente.

 

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